Refugio de animales y el trabajo solidario de los voluntarios

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El Centro de Ayuda al Animal en Necochea es una organización sin fines de lucro compuesta por un grupo de voluntarios unidos por un fin común: rescatar animales en situación de riesgo, brindarles la asistencia veterinaria que necesitan, recuperarlos y reinsertarlos en nuevos hogares de familias, que asuman el compromiso, de corazón, de quererlos y cuidarlos dándoles una nueva oportunidad para llevar una nueva vida.

La actual presidenta de la organización necochense, Elena Zimmermann, se acercó al CAAN hace tiempo atrás porque tenía la necesidad de ayudar a “otros” que le devolvieran cariño y que mejor que el amor de los animales. “Una vez que ingresas a la organización es muy difícil salir. Cada voluntario tiene una tarea concreta, sin embargo nos ayudamos entre todos. El predio cuenta con 300 perros. El trabajo consiste en atenderlos, le damos de comer, los cuidamos y también acondicionamos el lugar”, cuenta Elena.

Los voluntarios rescatan los animales enfermos, lastimados o aquellos que están en situación de peligro. “En general la comunidad es muy colaborativa y suelen avisarnos cuando algún perro o gato está mal. Nos informan por mensaje de texto, whatsApp o nos llaman.  Es muy importante que la gente sepa que hay que retenerlos para poder llegar a tiempo antes de que escapen”, explica la presidenta.

Actualmente la organización cuenta con 900 socios colaboradores.  La cuota mensual que aportan es fundamental para poder adquirir todo lo que necesitan. “También usamos el dinero para pagar los gastos que tenemos en las veterinarias que nos asisten. La cuota mínima es de cuarenta pesos, pero por suerte muchos ciudadanos colaboran con un valor más alto. También tenemos un subsidio otorgado por el Honorable Consejo de Deliberantes.  Además organizamos rifas, bingos familiares y la “CaniCross” que desarrollaremos el próximo 30 de abril en Necochea”.

A fines de diciembre comenzaron una obra en el predio para poder llevar agua a los corrales. El espacio cuenta con una extensión de una hectárea y la mitad la ocupan estos lugares. “A los corrales se llevaba agua con las mangueras, es bastante complicado para la gente que trabaja ahí, pérdida de tiempo y de esfuerzo. Gracias a una donación que nos hizo una persona y una suma de dinero que tenemos recaudada, llegamos a  juntar 100.000 pesos para que cada corral tenga su canilla propia. Nos queda aproximadamente un mes de trabajo”, cuenta Elena.

Los planes a futuro están vinculados a un proyecto de construcción de una sala sanitaria dentro del complejo. La organización planea tener una enfermería con la instalación de agua caliente, lugar con medicamentos y dos salas de internación, una para infecciosos y otra para lastimados. Durante el año desarrollan dos campañas importantes: una es las visitas de los sábados. Esta actividad consiste en que la gente se acerque al predio y elija un perro para disfrutar de un paseo. La otra está vinculada a la campaña de castración y es de suma importancia ya que la comunidad debe saber que la única manera de controlar la población canina o felina es castrando la mayor cantidad de animales.