La gratitud como respuesta a la vida

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¿Qué es la gratitud, exactamente? podría parecer una emoción más, sencilla y fiable como la confianza, la tristeza o la alegría. Pero no, al igual que el asombro y un puñado de emociones más, la gratitud es sencilla sólo en apariencia. Así como nos sirve para expresar aprecio por un halago o un favor, es capaz de conectarnos, si lo permitimos, con esas capas más profundas de la existencia que algunos llamamos “espiritualidad”.

La gratitud es la percepción de estar en presencia de algo valioso, que no proviene enteramente de nosotros. Sin importar cuál sea el origen de ese valor, lo esencial es que lo reconozcamos como una gratuidad, una bendición, una gracia.

Es importante reservarse un tiempo para la gratitud. Cuando uno mira su interior y su vida, es fácil ver antes lo malo que lo bueno. Pero recordemos que pensar negativamente disminuye nuestra confianza en nosotros mismos y empeora las situaciones difíciles.

Seguro que muchos recordamos momentos simples y hermosos de la vida, como sonreír a una persona desconocida en el supermercado y recibir una sonrisa de respuesta. Sería maravilloso que pudiéramos congelar esos momentos en el tiempo para poder apreciar plenamente el hecho de que alguien nos estreche la mano, ría con nosotros en el cine o esté sentado en silencio a nuestro lado para consolarnos.

Cada día nos ofrece un motivo de gratitud, y hemos de buscar esos momentos especiales y recordarlos. La buena salud, la capacidad de ayudar a los demás y el apoyo de los buenos amigos son motivos para estar agradecidos.

Desde nuestro medio, tenemos innumerables personas e instituciones a las cuales agradecer, pues son quienes con su acompañamiento y apoyo permiten que semana a asemana podamos estar en la calle llegando a la comunidad. En primer lugar, a nuestros lectores, sin los que Sendero Regional ni ningún medio gráfico tendrían razón de ser; a nuestros anunciantes que confían en nosotros para promocionar sus productos y servicios y nos dan el sustento económico para seguir adelante, a los talleres protegidos de Lobería, San Cayetano y Necochea que desde un principio aceptaron trabajar en conjunto; y a todos quienes integran el equipo de trabajo, poniendo día a día lo mejor para que el medio siga consolidándose y creciendo.

Nada en la vida debería darse por descontado.  Cuando nuestro camino nos conduce a las lecciones más difíciles de la vida, lo mejor es aprender de ellas y continuar avanzando. La esperanza, la fe y el optimismo nos dan la fuerza necesaria para seguir adelante mañana. La vida puede ser un verdadero reto, pero nuestros sueños se harán realidad si agradecemos lo que ya se nos ha dado.

 

Carlos Laboranti

Director Ejecutivo