Hay obras que se celebran con cortes de cinta y discursos, y otras que, por su propia naturaleza, quedan ocultas bajo el suelo y pasan desapercibidas. Sin embargo, su importancia es tan grande que marcan un antes y un después en la vida urbana. Ese es el caso de la obra que la Municipalidad de Lobería ha puesto en marcha sobre la Avenida San Martín, un proyecto que no solo responde a una necesidad histórica, sino que también anticipa problemas de gravedad que podrían afectar a toda la comunidad.
El nuevo desagüe pluvial recorrerá los actuales estacionamientos de la principal avenida loberense, desde la esquina de la Escuela Nº 1 hasta calle Flores, y continuará por esta última hasta calle Necochea, donde se conecta con el desagüe a cielo abierto. Se trata de una intervención que, una vez concluida, quedará invisible a los ojos, pero cuya función será imprescindible para evitar inundaciones como las que han golpeado a distintas ciudades del país.
Hoy, ante lluvias copiosas, el agua sobre San Martín suele cubrir de vereda a vereda. En caso de precipitaciones más intensas, el riesgo de anegamientos graves es real. Por eso, esta obra es mucho más que un trabajo de infraestructura: es una inversión en prevención, seguridad y tranquilidad para los vecinos.
Pero el proyecto no se limita al desagüe. La planificación incluye la construcción de bicisendas en los actuales espacios de estacionamiento, extendiéndose también por dos cuadras de Avenida Mitre. Con ello, quedará completo el circuito de bicisendas en las cuatro avenidas principales de la ciudad, un avance que mejora la seguridad de ciclistas y conductores, y que promueve una movilidad más ordenada y sustentable.
Vale destacar que la obra demandará más de un año de trabajo y será financiada casi en su totalidad por la Provincia de Buenos Aires, lo que refleja el respaldo y la articulación entre distintos niveles de gobierno para concretar mejoras de fondo en la ciudad.
En definitiva, Lobería está dando un paso firme hacia el futuro. Una obra que no se verá, pero que se sentirá en cada día de lluvia y en cada pedaleo seguro por sus avenidas. Porque las grandes transformaciones no siempre se miden en lo que brilla, sino en lo que protege y cuida a la comunidad.
Carlos Laboranti, director ejecutivo




