Al cumplirse un año del asesinato de Milagros “Mili” Quenaipe, a los 18 años, familiares, amigos y vecinos se reunieron este lunes por la tarde en la esquina de Rodríguez y Uriburu, lugar donde la joven fue atacada durante la madrugada del 31 de agosto de 2025.
En el acto se descubrió una baldosa con su nombre, iniciativa que contó con el acompañamiento del Concejo Deliberante y el municipio de Tandil. El gesto buscó dejar una marca permanente en el espacio público como símbolo de memoria y amor.

Durante la ceremonia, César, padre de Milagros, agradeció el apoyo recibido durante este año y destacó la importancia de que el nombre de su hija quede plasmado en el lugar. La familia aprovechó la ocasión para reclamar la máxima pena para Wilson Sánchez, acusado por el crimen y próximo a enfrentar un juicio oral y público.

En un comunicado leído durante el homenaje, los familiares expresaron: “Esta baldosa es memoria, es amor. Es una forma de decir que Mili estuvo acá, que vivió, que fue querida, que tuvo una familia y que nadie tiene derecho a borrar su historia”.
La jornada concluyó con una suelta de globos en la Plaza Hipólito Yrigoyen, gesto simbólico destinado a mantener viva la memoria de Milagros y acompañar a sus seres queridos.




