Tuvo a su bebé en el auto, mientras iba a un Hospital de Mar del Plata

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Más de una vez vimos alguna película o novela donde la protagonista no llega al sanatorio y tiene familia en su casa o en un taxi, con la ayuda de algún policía o vecino.

Algo así sucedió en la vida real con una loberense, aunque fue en la ruta, mientras iba al Hospital, y sin ayuda alguna, puesto que mientras su marido manejaba, ella tuvo familia sola, sentada en el asiento de atrás.

Agustina López vive en un campo cercano a Pieres, sobre la ruta 55, y allí estaba cuando comenzó con el trabajo de parto. «Yo estaba en la semana 37 de embarazo y a la tarde empecé con trabajo de parto. Llamé al médico a Mar del Plata y quedamos en que al otro día temprano iba al Hospital» relató la joven, quien siguió contando: «Salimos para Mar del Plata, yo seguía con trabajo de parto, pero íbamos muy tranquilos, porque para mí faltaba mucho. Más o menos a la altura del cruce de Las Nutrias, rompí bolsa, pero yo seguía sintiendo que faltaba, así que le dije a mi marido que fuera tranquilo. En el auto, íbamos sólo nosotros dos, él adelante manejando y yo atrás. Habremos hecho unos 5 kilómetros más y sentí ganas de pujar, e inmediatamente nació. Mi marido sintió como un quejido mío y enseguida el llanto del bebé, se dio vuelta y me dijo «¡¿Pariste?!». Yo seguía muy tranquila, no me puse nerviosa para nada, porque lo veía muy bien. Lo tapé con unas toallas que había agarrado. Mi marido aceleró y fue directo al Hospital de Balcarce. Se bajó corriendo a la guardia y había gente, así que dijo «Perdón, pero mi señora tuvo familia en el auto», y a los dos segundos yo estaba rodeada de obstetra, pediatra, enfermeras y gente que estaba mirando».
Santiago Bertolot nació el domingo 26 de enero, 8,25 de la mañana, en la ruta 55, pasando Las Nutrias, sobre un Wolkswagen Gol, y hoy goza de perfecta salud y está rodeado de todo el amor de su familia, sus padres y dos hermanos.

El mensaje de Agustina sobre el parto respetado
Más allá de la linda historia que nos contó, Agustina hizo hincapié en lo que es el parto respetado.
En ese sentido contó que «hace dos años y 9 meses nació mi hija Lucia. Por el diagnóstico de colestasis fue a cesárea de urgencia, porque la médica que me atendía en su momento no se animaba a esperar a que lleguen los resultados de ácidos biliares. Confié que era lo mejor y accedimos de urgencia a la guardia un sábado a las 16.
Tiempo después me entero que mi amiga estaba embarazada y que iba a parto, aunque había tenido una cesárea previa, y a mí me picó la duda. Es ahí donde conocí un mundo nuevo, un mundo de respeto y amor, un mundo donde nosotras y nuestros hijos son los que deciden. Empecé a investigar sobre parto respetado,sobre los beneficios que genera en la madre y el bebé, que se respeten los tiempos fisiológicos del embarazo, el contacto piel a piel del bebé con la madre inmediatamente, sobre la LEY NACIONAL 25929, ley que ninguna institución respeta. Decidimos con mi marido buscar un médico que acompañe nuestro deseo y eso me llevá a Mar del Plata.
Quiero contarles a todas que parir después de haber tenido una cesárea se puede, y no sólo que se puede, sino que es mucho menos riesgo que una nueva cirugía, nos llenan la cabeza de mitos y miedos. Lamentablemente nadie habla de estas cosas, sino es una la que investiga y se llena de toda la información que necesita para poder lograr algo tan maravilloso como traer un hijo al mundo. Santiago decidió cuando y cómo nacer.
Devolvámosle la sabiduría a nuestro cuerpo e hijos. Podemos parir. El parto vaginal no es un antojo, es un derecho».