Dos necochenses en el país del Mundial

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Rocio Gimenez y Eduardo Corvalan son una joven pareja de Necochea que viajó al mundial de Rusia. Además de vivir la experiencia mundialista, recorren diferentes ciudades para conocer más sobre el ex país soviético.

Los jóvenes llegaron a Moscú y la primera impresión que tuvieron con los rusos no fue muy buena. “Llegamos a la madrugada a Moscú, todo estaba cerrado y al no entender el idioma, se dificultó mucho la primera comunicación con los rusos. Habíamos alquilado un hostel que no terminó siendo lo que esperábamos. Nos encontramos con un típico edificio comunista, en un callejón, muy difícil de ubicar. En el primer piso funcionaba una sastrería que estaba en funcionamiento las 24 horas y eso generaba disturbios a cada minuto. El hostel tenía muchas habitaciones y en cada cuarto vivía una familia. Después de estar un tiempo decidimos buscar otro lugar”, explica Rocio.

Los necochenses fueron cambiando de opinión con respecto al trato de parte de los rusos con los turistas mundialistas. “De a poco cambió nuestra mirada y nos cruzamos con muchos rusos que nos ayudaron, a pasar de las dificultades. Como en muchos países de Europa del este, las personas adultas no manejan el inglés, pero si las nuevas generaciones. En el caso de toparnos con gente más grande, la comunicación es a través de las señas, salvo alguna excepción.”, cuenta la joven.

Muchos argentinos e hinchas de otras naciones asistieron a ver a Messi.

Desde el comienzo del mundial hemos visto grupos de argentinos alentando en las calles o en los bares y también hemos visto un sector de ellos que nos avergüenza. Un ejemplo de ello que se viralizó en las redes es un argentino que ingresó a la cancha con sillas de rueda para conseguir mejor lugar o aquellos argentinos que se aprovecharon de jóvenes rusas para hacerlas reproducir malas palabras. “Vimos reflejada la sociedad argentina. Hay de todo y hemos visto todo. Lo bueno y lo malo”, reflexiona Eduardo.

Esta joven pareja tuvo la oportunidad de estar presente en el partido de Argentina contra Nigeria. “Soy cero futbolera y la verdad es que me emocioné muchísimo adentro de la cancha. Se vive una energía increíble que a veces es difícil de explicar. Realmente disfrutamos mucho ese partido”, comentó Rocio.

Con respecto a la organización del  mundial, la joven pareja contó que “todo está muy bien organizado. Vemos mucha seguridad por todos lados. Un guía nos comentó que los policías tienen la orden de no “tocar” a los hinchas para generar una buena impresión al resto del mundo”.

La joven pareja además de disfrutar de los partidos y de la fiebre mundialista, aprovecha cada tiempo libre para recorrer y conocer cada rincón de este increíble país. La arquitectura de las ciudad de Moscú es muy variada y aún hoy hay muchos resabios de la época soviética. “Esto se ve en cada rincón. Los espacios urbanos están llenos de pasadizos, supermercados en subsuelos y restaurantes que parecen un bunker de guerra. La historia está muy viva, hay estatuas de Lenin y otros iconos de la era soviética. A su vez, también se ve una parte de la ciudad más cosmopolita. San Petersburgo, está más afectada por el diseño de arquitectura moderna y tiene influencia más europea. Llena de contrastes, puede verse claramente la explosión del capitalismo, encontrando por ejemplo cada 100m un local de comidas rápidas y shopping inmensos”.

El mundial Rusia 2018, se lleva a cabo en un país colapsado, que recibe tantos visitantes por primera vez, pero se vive como una fiesta. El ambiente de la plaza roja y la cordialidad entre hinchas latinoamericanos y las banderas presentes del mundo, la alegría, los amigos y familias celebrando, los abrazos de gol con desconocidos, es una experiencia inolvidable.