Productores de girasol pidieron bajar la presión impositiva y estimular el cultivo local

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La cadena del girasol, a través de Juan Manuel Salas Oyarzun, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), dejó en claro que el sector respondió de manera favorable en materia de inversión tras la eliminación de los derechos de exportación y liberación del mercado, y reconoció como «una mala señal» la vuelta de las retenciones desde septiembre pasado, aunque esta decisión tenga una fecha de caducidad a finales del 2020.

«Hemos tenido un avance continuo, hasta incrementar un 55% la producción de girasol desde la campaña 2014-2015, con un avance permanente y una escalera ascendente como respuesta a señales que no vinieron del mercado sino del contexto institucional, en el tema impositivo y con la liberación de las exportaciones. Esto fue un aliciente. Cuando se eliminaron los ROE pudimos crecer, y hoy enfrentamos señales contradictorias que restan credibilidad», explicó Salas Oyarzun.

Por otro lado el referente de la cadena de girasol instó a redoblar los esfuerzos para acelerar la aprobación de la Ley de Semillas en el Congreso nacional. «El agro necesita un Ley de Semillas. Nos hermanamos las cuatro cadenas granarias, que tenemos problemáticas comunes. La aprobación de la norma se la pedimos al Estado, no al Poder Ejecutivo Nacional, ya que hoy es responsabilidad del Poder Legislativo dar un cierre lógico a esta ley. No podemos seguir retrasando esto por un tema electoral. Los mercados son exigentes y necesitamos producir en un marco previsible desde lo legal», explicó.

Presión impositiva

Dichas posiciones fueron refrendadas por toda la cadena de valor del girasol en el marco del Séptimo Congreso Argentino de Girasol, realizado ayer en la Universidad Católica Argentina, en la sede ubicada en el barrio porteño de Puerto Madero. Allí, el titular de Asagir explicó de manera directa y sin rodeos que la reinstalación, aunque sea de un modo temporal, de las retenciones y la quita de reintegros a la exportación reduce la «previsibilidad» que puede tener el complejo de negocios vinculado al girasol.

Según Asagir, toda la cadena de este cultivo oleaginoso ha respondido de manera favorable a las medidas adoptadas desde el arranque del 2016, cuando se eliminaron los derechos de exportación a los granos. Este hecho tuvo su repercusión en el aumento del área de siembra y también en el volumen de producción obtenido hasta el momento, que ronda casi los 4 millones de toneladas durante la última campaña girasolera.

Salas Oyarzun aseguró que el contexto internacional y la demanda oleaginosa crean un clima propicio para estimular el cultivo local del girasol. Por ello consideró que Argentina «no podía dejar pasar esta oportunidad».

«Cada año la cadena de valor del cultivo invierte más de 700 millones de dólares, pero esa cifra sigue siendo insuficiente. Si queremos dinamizar la industria, necesitamos más inversiones y más jugadores. Necesitamos nuevas ideas para enfrentar viejos y nuevos problemas, pero también de la decisión y voluntad para poder llevarlas adelante», consideró el titular de ASAGIR.