La naturaleza golpeó duro y la comunidad respondió unida

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La naturaleza a veces golpea duro. Esta vez le tocó a Lobería, con un tornado sin precedentes en esta localidad, ocasionando pérdidas materiales muy importantes, con más de 200 casas dañadas, paredones, árboles y postes de luz y telefónicos derribados, y varios autos aplastados.

En menor medida, el fenómeno también afectó a La Dulce, fundamentalmente en la zona rural.

La imagen de Lobería en la tardecita del viernes era desoladora. Los dos cuadrantes desde Avenida Campos y Sarmiento hacia el norte, era intransitables, ya que prácticamente no había quedado calle que no tuviera alguna planta o poste con cables caídos sobre las mismas.

Pero esa misma imagen de tristeza, con gente angustiada y llorando por ver como el viento les había llevado su techo y con él gran parte del esfuerzo de toda una vida, se transformó de golpe en  esperanza y orgullo, cuando los propios vecinos comenzaron a acercarse a las viviendas de los damnificados a ayudar y colaborar en lo que se pudiese.

Así fue que en cuestión de minutos, comenzó a llegar gente con motosierras para cortar árboles y liberar caminos; otros con silo bolsas para tapar techos; otros con martillos y tenazas para reacomodar lo que se pudiera; otros para ofrecer sus viviendas para dar refugio a niños y ancianos…

Paralelamente, el municipio junto a los Bomberos y personal de seguridad desplegaron un operativo inmediato, tratando de dar asistencia a los más perjudicados por el temporal.

De esta manera, cuando llegó la noche, prácticamente la totalidad de las casas tenían una solución pasajera en sus techos, aguardando la llegada de la luz del día siguiente, para comenzar a realizar un trabajo más de fondo.

Ya en la madrugada del sábado, estaban en Lobería más de 10 camionetas de Defensa Civil y Emergencias de la Provincia de Buenos Aires.

El intendente Fioramonti convocó al Comité de Emergencia en el Cuartel de Bomberos, centro de operaciones desde donde se iniciaron los relevamientos y tareas de asitencia. Funcionarios municipales, concejales del oficialismo y la oposición, bomberos, policías, integrantes de Cáritas y Grupo Solidario, los medios de comunicación, todos trabajando solidariamente y en conjunto.

También vale destacar el trabajo casi sin descanso del personal de EDEA, que cerca de 12 horas después de producido el fenómeno climatológico, había restablecido el servicio eléctrico a gran parte de la ciudad, con la importancia que esto tiene para la población y para las propias tareas de asistencia.

Dentro de la gravedad de esta situación y la tristeza que genera, se pueden destacar cosas; en principio que no se registraron heridos, y segundo, que esto despertó un gran espíritu solidario, haciendo que todos nos mostremos unidos, olvidando esa famosa grieta que tan mal le ha hecho a nuestra sociedad.

Es de esperar que esta situación nos enseñe que unidos es mejor, que nada de lo que tenemos es para siempre y que nunca sabemos cuando necesitaremos del otro.

 

Carlos Laboranti

Director Ejecutivo