Francesco Fioramonti: “El agua de Lobería es apta para el consumo humano”

140

La semana pasada, el ex concejal y dirigente de Unidad Ciudadana, Juan Pablo Cappelli, dio a conocer los resultados de análisis del agua loberense, que mandó a realizar en el Centro de Investigación de Medio Ambiente del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), los cuales indicaban, según informó, que los valores de arsénico están por encima del límite permitido.
Ante estas afirmaciones, el secretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad de Lobería, Daniel Masón, y el secretario de Salud, doctor Francesco Fioramonti, estuvieron en Radio Ciudad y dieron información oficial sobre el tema.
Masón comenzó explicando que “el año pasado firmamos un convenio con la Autoridad del Agua, y se han estado haciendo análisis bacteriológicos y físico químicos. Los resultados nos marcan que hay pozos que están por debajo del nivel de arsénico permitido y otros que están por encima, por ejemplo, en algunos pozos nos da 0,03 y en otros 0,07, pero el promedio nos da entre 0,04 y 0,05. Los resultados nos dan que está dentro de los valores permitidos. Hay 10 pozos y se hacen 16 muestras, en las mezclas, en las puntas de red, al final de cada avenida, en la bajada del tanque, en el hospital… En Tamangueyú también se hace análisis de agua”.
Consultado acerca de los resultados que presentó Cappelli, Masón indicó que “cada laboratorio tiene su forma de analizar. Nosotros las últimas muestras que tomamos fueron en octubre y las analizó la Autoridad del Agua”.
Por su parte, el doctor Francesco Fioramonti explicó que “la OMS determinó hace un tiempo que los niveles de arsénico para agua segura, eran por debajo de 0,01, aunque tradicionalmente eso fue siempre hasta 0,05, que es lo que se toma en Argentina. Es decir que si superamos ese 0,05, estaríamos por encima de los niveles de arsénico permitido. Es por eso que hacemos mediciones en cada pozo, porque después toda el agua confluye en una red común. En algunos pozos estamos levemente por encima de los valores permitidos y en otros no”.

Agua segura
Consultado acerca de si el agua puede ser consumida, el secretario de Salud fue contundente: “Hoy el agua de Lobería está apta para consumo humano. No hay ningún organismo oficial que nos haya dicho que el agua de Lobería no es apta para consumo humano. El agua es segura, yo le digo al vecino que tome agua de la red. Yo tomo agua de red, mi familia toma agua de red. Sería muy irresponsable exponer a mi entorno más íntimo a una situación que fuera perjudicial. El agua de red hoy es segura, desde el punto de vista bacteriológico y desde el punto de vista físico químico. Si no fuera así, estaría diciendo “no tomemos más agua de la canilla, está prohibido tomar agua de red”, y estaríamos sacando un comunicado oficial avalado por organismos serios, que sepan sobre el tema”.
Ante la pregunta de si es posible mejorar el agua de red, respondió que “sí, obvio que la podemos mejorar. Eso lo podemos mejorar disminuyendo el consumo de agua de la red. Si hacemos un uso responsable del agua, los pozos disminuyen la concentración de arsénico y eso es beneficiosos para todos”.
Al respecto, Masón expresó que “la gente debe saber que el uso excesivo, no sólo para el consumo, sino para otras cuestiones, como llenar piletas, lavar el auto o regar el pasto, genera el aumento de los valores de los mi-ne-rales del agua. Esto hace que el acueducto empiece a trabajar con mayor intensidad, arrastran-do los minerales con mayor intensidad, entonces en distintos períodos y pozos, empieza a aparecer mayor nivel de arsénico. Nos pasó que por reparaciones en la bomba, han estado parados 2 o 3 meses algunos pozos, y cuando volvimos a hacer los análisis, daban más bajos los valores de minerales”.

Necesidad de inversiones
Por otra parte, Francesco Fioramonti sostuvo que “a mí me tocó ser director de Atención Primaria de la Salud en los años 2.008 y 2.009 y este problema ya estaba instalado. Hoy como hace muchos años, en Lobería tenemos una concentración de arsénico que sube y baja, y se fueron haciendo inversiones y tenemos que seguir haciéndolas. Debemos hacer nuevos pozos donde, previo estudio del suelo, sepamos que hay baja concentración de arsénico, lo que nos va a permitir hacer descansar los otros pozos, lo que hace que la concentración de arsénico disminuya”.
En ese sentido, Masón adelantó que la construcción de dos nuevos pozos es-tán presupuestados para el año próximo.
Ante la pregunta de los pro-blemas de salud que ge-nera el arsénico, Fioramonti ex-plicó que “en altas concentraciones, puede producir una enfermedad que se llama ACRE, aunque en Lobería no hemos visto ningún caso”.
En cuanto a la relación que puede tener con el cáncer, el secretario de Salud de la Municipalidad, indicó que “no hay ningún estudio que demuestre que concentraciones de 0,06 o 0,07 de arsénico en el agua, esté vinculado a algún cáncer puntual, como hay estudios que demuestran que el cigarrillo, que tiene muchísima concentración de arsénico, produce cáncer de pulmón y predispone al cáncer de vejiga. Cuando hablamos de cáncer, tenemos que ser muy cuidadosos porque es multifactorial, y hay que hablar con conocimiento; el cáncer se produce por factores genéticos, más factores ambientales, el stress, hay múltiples causas y no lo podemos explicar desde un sólo lugar”.