Encuentro Musical en el Auditorium del Centro Cultural de Necochea

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El Conocimiento es el Principio

El próximo jueves 16 a las 18, se realizará un , calle 54 n° 3062, con la conducción de la profesora Ana Gabino. En esta oportunidad se abordará una apasionante historia: la de la orquesta del Diván fundada por Daniel Barenboim.

Su reciente visita a Buenos Aires, esta vez con la Orquesta de la Ópera de Berlìn que dirige, desató el habitual huracán musical que cada invierno provoca su esperada presencia en su ciudad natal desde hace varios años y actualizó nuestra admiración por este increíble artista. Pasa el tiempo, pero él mantiene su ritmo avasallante, su increíble capacidad de trabajo, su entusiasmo desbordante y un talento excepcional.  En el espacio de los Encuentros Musicales se han apreciado numerosos conciertos con su protagonismo como pianista y como de director de varias orquestas. La transmisión en vivo  desde el Teatro Colón y por TV Pública desde el CCK de Buenos Aires permitió participar de estos importantes eventos a numeroso público de todo el país.

Por este “Huracán Barenboim” reciente es oportuno disfrutar sus actuaciones. Por eso en este nuevo Encuentro Musical volvemos a la Orquesta del Divan y su historia extraordinaria, con la proyección de la excelente película  “El Conocimiento es el Principio”, de Paul Smaczy. Fue filmada en 2006 y obtuvo el Premio Emy Internacional al mejor documental de ese año, entregado en el Hotel Hilton de Nueva York. Es la historia de la Orquesta desde su fundación.

Barenboim, generador incansable de nuevos proyectos, ideó en 1999  junto con el filósofo palestino Edward Said , reunir, con espíritu de concordia, a jóvenes talentos musicales palestinos, árabes e israelíes, así como un foro para el diálogo y la reflexión sobre el conflicto israelí-palestino. Este proyecto nació con el propósito de combinar el estudio y el desarrollo musical con compartir el conocimiento y la comprensión entre culturas que han sido tradicionalmente rivales. Sus primeras ediciones transcurrieron entre Weimar y Chicago hasta que, en 2002, se estableció definitivamente en Sevilla. Desde ese año también participan en la orquesta jóvenes músicos españoles.

La Orquesta West-Eastern Divan se reúne habitualmente cada verano en Sevilla para participar en un taller formativo y ofrecer a continuación una gira de conciertos. Ha recibido distintos premios desde su creación, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2002 para Said y Barenboim, el Premium Imperiale concedido por la Japan Arts.   Esta película, dirigida por Paul Smaczny y con la actuación de sus protagonistas reales, ofrece un apasionante camino para conocer el proyecto. Los distintos escenarios introducen en el difícil y controvertido Medio Oriente donde jóvenes de distintas culturas y provenientes de países en conflicto se unen gracias a la música.

Desde su creación, la Orquesta West-Eastern Divan ha actuado en numerosos países de Europa y de América.  Desde 2012 y hasta 2017, vino cada año a Buenos Aires para ofrecer el Festival Barenboim de Música y Reflexión.  En agosto de 2003 la orquesta tocó por primera vez en un país árabe con un concierto en Rabat, Marruecos, y en 2005 dio su primer concierto en un país del Medio Oriente al ofrecer una actuación en la ciudad palestina de Ramallah. Lamentablemente, la situación política  no ha permitido que  actualmente la Orquesta regrese al lugar.

El West-Eastern Divan  no es únicamente un proyecto musical, es también un foro para el diálogo y la reflexión sobre el problema palestino-israelí. A través de los contactos interculturales hechos por los artistas, el proyecto aspira a representar un importante papel en la superación de diferencias políticas y culturales entre los países representados en la agrupación. Dentro de este modelo, una orquesta se presta como buen ejemplo de democracia y convivencia civilizada. Aunque obviamente la música no resolverá el conflicto árabe-israelí, sí tiene importancia en el acercamiento entre las personas, brindándoles una oportunidad de conocerse. Ése es el principal anhelo que desvela al humanista Barenboim.