Consultoras proyectan un 2020 recesivo, con inflación de hasta 42% y una reactivación para 2021 atada al consumo

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La recesión no se detendrá en 2020. Luego de un 2019 con una inflación de 53,8% y una caída del PBI en torno al 2,8%, las perspectivas recién mejorarían durante el segundo año de gestión del presidente Alberto Fernández.

Para eso la actual gestión deberá resolver el problema de la deuda dándole sostenibilidad a la misma a partir de una negociación con acreedores privados que se conocerá recién a fines de marzo, según está establecido en el cronograma que proyectó el Ministerio de Hacienda.

En ese contexto, las consultoras privadas proyectan una inflación para este año de hasta el 42,3%; un caída de la actividad económica en torno al 2,5%; un descenso del consumo de hasta 3,8% y un tipo de cambio de $78,70 en diciembre.

Para la consultora Analytica, dirigida por los economistas Rodrigo Álvarez y Ricardo Delgado, el primer año de “la economía albertista” estará signado por la herencia que deja el gobierno anterior, que limita la posibilidad de hacer populismo, y por la necesidad de hacer un ajuste fiscal en medio de la negociación de la deuda tanto con a creedores como con organismos multilaterales.

En ese sentido, destacó que en 2020 la economía dependerá de tres variables claves como el salario; el tipo de cambio y las tarifas. “Las tres funcionarán como anclas de la economía teniendo en cuenta la estrategia del Gobierno para moderar las paritarias y en medio de un congelamiento de las tarifas de servicios públicos y los estrictos controles cambiarios», analizó Delgado.

Y añadió: “Estamos en una economía que no depende del crédito. Ni es una economía que tenga una base de desarrollo exportador que permita salir de una recesión subiendo el tipo de cambio. El corazón de este modelo pasa por el consumo y el consumo depende del ingreso”.

A su turno, Álvarez consideró que en un escenario base, la economía que caerá entre 2,5% y 3% en 2020, con el consumo retrocediendo entre 3,3% y 3,8%. “El gran desafío de Alberto Fernández es volver a crecer conteniendo la inflación. El 2020 no va a ser un año de crecimiento. Va a ser un año de contracción y de transición para la economía”, destacó. Mientras que agregó que la desinflación solo puede iniciarse a partir de 2021 y volviendo al financiamiento externo.

Cabe recordar que según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de enero, que contempla los pronósticos de 40 participantes entre los cuales se cuentan 25 consultoras y centros de investigación locales, 13 entidades financieras de Argentina y dos analistas extranjeros, en 2020 habrá un nivel general de inflación de 41,7%, mientras que, para 2021, la expectativa de inflación se ubicó en 31,3%.

Respecto del Producto Bruto Interno (PBI), los analistas estimaron una caída para 2020 del 1,5%, aunque prevén una recuperación de la actividad económica hacia 2021, cuando se expandiría 1,7%, luego de lo que serían tres años de caída.

En cuanto al tipo de cambio, el promedio de relevamientos para diciembre 2020 fue de $ 78,7 por dólar en el mercado mayorista, frente a los $ 80,5 del REM previo, «con un sendero creciente hasta alcanzar un valor de $ 99 en diciembre 2021».

Mucho más optimistas son las estimaciones de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE) que consideró que la economía argentina recuperará este año “un crecimiento moderado”, en torno del 0,7%; acumulará una inflación anual de 34% y habrá una mejora cercana a los tres puntos para el salario real.

La entidad que conduce la actual titular de la AFIPMercedes Marcó del Pont, destacó en su último informe las medidas del Banco Central “tendientes a favorecer la economía real, estimular el ahorro en moneda local y promover una política antiinflacionaria”.

“El ejercicio por parte del BCRA de sus facultades para impulsar regulaciones a favor de la economía real y estimular el ahorro en moneda local constituye un componente central de la estrategia de recuperación económica”, evaluó FIDE.

La encrucijada de la deuda

Respecto a la negociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los bonistas, los economistas de Analytica destacaron la posibilidad de que el gobierno de Alberto Fernández logre un “canje light” de la misma con una quita en torno al 30%.

Según la consultora, un escenario favorable sería contemplaría una quita del 30% del capital que “despeje parcialmente los vencimientos y que permita la reinserción al mercado en dos años”. Esto requeriría que hubiera un “mayor ajuste fiscal” que permita recomponer la credibilidad de los mercados para poder volver a tomar deuda a una tasa que en principio es incierta y que para considerarla positiva tendría que ser menor al 10%.

Agregaron que un escenario de estas características permitiría una reducción del riesgo país hasta alcanzar los 1000 puntos básicos durante 2020 y una desaceleración inflacionaria que permitiría alcanzar el objetivo de 2,5% mensual en el primer trimestre de 2021.

En tanto, el escenario alternativo y menos probable para la renegociación de la deuda sería el de un canje “hard”. Esto implicaría una quita de capital del 50% que despejaría lel horizonte de vencimientos y le daría al Gobierno una “autarquía financiera” y la posibilidad de hacer un ajuste fiscal menor. Sin embargo, la contracara para la consultora sería un castigo a la inversión.

De lo que están convencidos es que “no hay margen para hacer populismo” en un contexto donde el ajuste fiscal y el control del gasto público tendrán un papel preponderante a la hora de construir credibilidad en medio de la negociación con acreedores.