Con su lucha, Justina dejó una mayor esperanza a quienes esperan un trasplante

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Pocas semanas atrás, el tratamiento en la Cámara de Diputados del proyecto de Ley de Despenalización del aborto, generó posiciones tan encontradas, tal vez, como las que hay de un lado o el otro de la famosa “grieta”.
La media sanción que tuvo, generó enorme alegría de unos y gran pesar en otros.
En contrapartida, en los últimos días, los diputados trataron otro proyecto de Ley, que en este caso, tuvo un unánime apoyo en el Congreso y también una amplísima aprobación en la ciudadanía.
Se trata de la disposición referida a la donación de órganos, conocida como la “Ley Justina”, en honor a la niña que a fines del año pasado perdió la vida a la espera de un trasplante de corazón.
El proyecto del senador Juan Carlos Marino, que tuvo los votos afirmativos de 202 diputados y ninguno negativo y que ya había obtenido pleno consenso en el Senado, determina que todas las personas mayores de 18 años sean donantes de órganos o tejidos, excepto que en vida dejen constancia expresa de lo contrario.
La nueva legislación, le sacará la responsabilidad a las familias que atraviesan un duelo, de tener que firmar una declaración jurada para dar su consentimiento para realizar la ablación de órganos y/o tejidos.
Es que hasta la aprobación de esta Ley, cuando no había una manifestación al respecto, la familia tenía que firmar que la persona nunca se había expresado y hacerse responsable de la decisión.
Pero más allá de esto, la nueva Ley también establece que tanto los hospitales públicos como privados, deben contar con servicios destinados a la donación de órganos y al tratamiento del paciente. El nuevo servicio deberá contar con al menos un médico que detecte potenciales donantes, asesore a las familias y garantice el proceso de donación.
Además, incorpora la donación cruzada en el caso de trasplante de riñón, con donante vivo, y establece la prioridad en los vuelos para los pacientes que son parte de un operativo de trasplante.
Sin lugar a dudas, Justina dejó una gran enseñanza antes de morir.
Porque luchó por su vida y ella misma, con el apoyo de su familia, encabezó la campaña con el hashtag #MultiplicateX7, teniendo en cuenta que un solo donante podría salvar siete vidas.
Esta campaña logró, en sólo cinco meses, que la tasa de donantes en Argentina, pasara de 9,23 a 13,30 por millón de habitantes.
Según datos del Incucai, en la actualidad hay 7.733 pacientes, entre los que se encuentran 250 niños y adolescentes, que esperan un trasplante de órganos y 2.961 un trasplante de tejidos; a los que deben sumarse 3.000 que esperan un trasplante de córneas y unas 30.000 que están en diálisis.
La nueva Ley, les da a cada una de ellas, una mayor esperanza y, en gran parte, es gracias a la lucha de Justina y su familia.

Carlos Laboranti
Director Ejecutivo